Xcanatún “Casa de Piedra”

   

 

Lujoso hotel pequeño operado por sus dueños, con servicio personalizado y todas las comodidades del mundo moderno, en el contexto de una antigua hacienda yucateca. Convenientemente ubicado a sólo minutos del centro de Mérida y cerca de sus principales puntos de interés como el Centro de Convenciones, sitios arqueológicos mayas, ciudades coloniales y playas. Fácil acceso desde las ciudades de Cancún y Mérida. La Hacienda cuenta con instalaciones para grupos y juntas de negocios; piscinas y jardines para relajarse y disponibilidad de servicios de spa.

Hacienda Xcanatún a través de los siglos.

Esta Hacienda fue construida en el siglo XVIII con fines agrícolas y ganaderos, principalmente cultivo de maíz y cría de animales de tiro. Las grandes Haciendas de la época representaban frecuentemente la única oportunidad de trabajo para cientos de campesinos, peones y sirvientes que vivían en los alrededores.

En Yucatán, la lucha social de la década de 1840 (conocida como "Guerra de Castas") y los cambios económicos hicieron que los hacendados transformaran sus propiedades en grandes productoras de henequén, actividad que requirió nuevos edificios dónde alojar la maquinaria.

La elevada demanda internacional de cordeles de resistentes fibras naturales durante las dos Guerras Mundiales hizo de Yucatán el principal productor mundial de henequén, gracias a lo cual los hacendados prosperaron por varias décadas. En 1956 la primera desfibradora marca "Krupp" de Yucatán fue inaugurada por el Presidente de la República en Xcanatún.

El desarrollo de fibras artificiales en la segunda mitad del siglo XX y las nuevas políticas de tenencia de la tierra en México propiciaron el declive de las haciendas en Yucatán. En la década de 1970 Xcanatún se volvió más un lugar de descanso para sus propietarios que una villa productiva. Antes de 1980 la mayor parte de la maquinaria había sido desmantelada, y sus antiguos dueños dejaron de visitar regularmente la Hacienda.

Xcanatún fue abandonada por casi una década, y la naturaleza siguió dañando los edificios. En 1988 el huracán Gilberto dio el golpe de gracia a las instalaciones, dejándolas totalmente en ruinas. En 1994 la familia Ruz-Baker adquirió lo que quedaba de la Casa Principal, el Cuarto de Máquinas y parte de los corrales y los jardines frutales, para transformarlos en un lujoso complejo turístico de baja densidad.

 

El Rescate

Los esfuerzos de reconstrucción contaron con la asesoría de expertos en arquitectura Maya y colonial, quienes desarrollaron un plan para rescatar cuanto fuera posible de los edificios existentes, y para construir nuevamente aquellos cuyo estado no permitiera recuperarlos.