Información General de Haciendas

  

Historia de las Haciendas en el Mundo Maya

En la península de Yucatán, bañada por las aguas del Mar Caribe y del Golfo de México, floreció la gran cultura Maya, cuyos vestigios están presentes todavía en medio de las selvas y en cada poblado de la región.

A 35, 45 y 55 minutos, respectivamente desde el aeropuerto internacional de la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán, se ubican las haciendas Temozón, San José y Santa Rosa, operadas y administradas por Starwood Hotels & Resorts.

¿Qué es una hacienda?

Como premio por sus méritos durante la conquista, algunos españoles recibieron pequeñas extensiones de tierra utilizadas fundamentalmente para cría de ganado, particularmente de caballos.  Estas primeras propiedades se llamaban estancias y junto con los caballos, se criaban mulas de carga y reses, cuyos cueros y carne salada se vendían para alimentar a los marinos de los barcos que cruzaban el Atlántico.  Simultáneamente, se sembraba maíz tanto para consumo de los trabajadores, como para su venta.

Cuando en los últimos años del periodo colonial se liberó el comercio, Yucatán tenía pocos productos que exportar.  Hubo entonces una gran demanda de tierra para los cultivos comerciales como el tabaco, la caña de azúcar –con la que se producía alcohol- madera, palo de tinte, algodón y henequén, este último en volumen reducido todavía.

Esta nueva situación no solo acrecentó el número y la extensión de las estancias llamadas entonces fincas rurales o de campo, sino que se diversificó su producción.  El invento de las máquinas desfibradoras durante la segunda mitad del siglo XIX, permitió procesar un número creciente de hojas de henequén cuyo cultivo requería de superficies cada vez mayores y cuya producción demandaba más y mejores máquinas.

Así, las modestas fincas de campo se transformaron en grandes haciendas donde alrededor de la señorial “Casa Principal”, se agrupaban los cuartos de máquinas, desfibradoras, las prensas para producir las pacas, almacenes, secaderos y corrales para las mulas que jalaban las plataformas cargadas de hojas de henequén que recorrían todas las plantaciones en sus vías Decauville, que con frecuencia comunicaba la hacienda con la ciudad de Mérida.  Características el paisaje yucateco, son las altas chimeneas que recuerdan todavía la época en que el vapor movía toda la maquinaria que daba vida a las haciendas.

Pero si la hacienda generaba riqueza, fue la mano del hombre la que le dio vida y le permitió producir el llamado “Oro Verde”.  Cerca de la hacienda, se agrupan las casas de los trabajadores, la escuela, la enfermería y otras dependencias como las tiendas y la iglesia todavía en uso.  Así pues, la hacienda se componía de una vasta extensión de tierra, del conjunto de las instalaciones y de las viviendas y áreas de servicio para los trabajadores.